¿Cuál es la importancia del equilibrio del PH en el cuerpo?

La acidificación no solo se produce por las propias funciones del cuerpo, si no por un desequilibrio en las dietas que son enormemente acidificantes produciendo una sobre acidificación de las células, tejidos, órganos y finalmente de la sangre. Este desequilibrio crea el marco para el caos abriendo las puertas a las enfermedades y a todo tipo de patologías.
Las enfermedades físicas, crónicas y agudas, y el malestar son siempre consecuencia del exceso de ácido que estresa el desequilibrio del pH del cuerpo llegando a producir los síntomas que ya conocemos como enfermedad.
Nuestro cuerpo no puede soportar durante largo tiempo permanecer en un estado ácido.

La acidificación se presenta en el cuerpo en 7 fases:

1. Perdida energía

2. Sensibilidad e irritación

3. Mocos y congestión

4. Inflamación

5. Endurecimiento de tejidos blandos (Induración, incluyendo
lupus, fibromialgia, endurecimiento de las arterias)

6. Ulceración

7. Degeneración (cáncer, enfermedades coronarias, infarto, SIDA, ESCLEROSIS MULTIPLE, DIABETES

En los estadios iniciales de la acidez los síntomas pueden no ser muy intensos y pueden incluir cosas como erupciones cutáneas, migrañas, alergias, resfriados y gripe, y sinusitis. A medida que la acidez va avanzado la cosa se va complicando resultando en disfunciones de las glándulas tiroideas, adrenales, hígado y etc., Y si el Ph de los tejidos se acidifica aún más, los niveles de oxigeno decrecen y el metabolismo celular se detiene. Es decir, las células se mueren.

Para prevenir esto, cuando hay mucha acidez en el cuerpo, la sangre comienza a retirar MINERALES ALCALINOS de los tejidos para compensar. Hay unos minerales que neutralizan, o desintoxican los ácidos potentes del cuerpo, pero los más importantes son:

• SODIO,

• POTASIO,

• MAGNESIO Y

• CALCIO.

Un cuerpo sano siempre tiene una reserva de estos minerales alcalinizantes para un caso de emergencia. Pero si hay pocas reservas o no lo obtiene de los alimentos, lo va a buscar a cualquier otro sitio; la sangre (sodio y potasio), los huesos y cartílagos (calcio), o los músculos (magnesio) dónde son necesarios. Y esto obviamente puede conducir a deficiencias y a la variedad de síntomas que de ello deriva.

Cuando la acidez es tal que el cuerpo no puede eliminarlo vía orina, heces, respiración o sudor, lo que hace es almacenarlo en los tejidos. Entonces el sistema linfático (inmune) hace lo que puede para neutralizarlo y eliminar todo lo que puede. Y esto significa, volver a lanzarlo de nuevo a la sangre, generando un círculo vicioso; robando aún más minerales básicos del propio cuerpo y estresando al hígado y a los riñones. Aún más, si el sistema linfático se ve saturado, o sus conductos no funcionan correctamente (muchas veces por falta de ejercicio), los ácidos se acumulan en el tejido conectivo.

Los desequilibrios del pH de la sangre y de los tejidos producen irritación e inflamación y prepara el terreno para las enfermedades. El sistema circulatorio intentará eliminar los ácidos en forma de gas o de líquido, a través de los pulmones o los riñones. Si hay demasiados desechos, los depositará en varios órganos: corazón, páncreas, hígado y colón, o en el tejido graso: incluyendo pechos, caderas, muslos y abdomen y cerebro. Conocemos estos depósitos como; pólipos, fluidos, quistes, cristales ácidos, tumores, verrugas, protuberancias, masas, manchas, lunares, ampollas, etc.

A este proceso también se le puede llamar: envejecer. Finalmente, si continúa, (en el séptimo nivel de acidez) este proceso conduce a las enfermedades degenerativas, incluyendo cáncer.

Y todo esto provocado por ácidos derivados de la dieta, metabólicos y del entorno. Ácidos de dieta, se refiere a lo que comes y bebes; ácidos metabólicos se producen a medida que el cuerpo procesa lo que come y bebe (para convertirlo en energía), Los ácidos ambientales son los que proceden del entorno por ejemplo productos sintéticos, el humo de una fábrica etc...
Por otro lado, una sangre y tejidos sanos y alcalinos crean un cuerpo sano.

Seguramente le suena la frase de Hipócrates "Que tu alimento sea tu medicina y la medicina tu alimento".

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